Effy DeLille

email: effy.delille@gmail.com

Ciudad: Merida, Yucatan, México

***

¿Por qué quiero dirigir un té?

Agradezco de todo corazón la invitación que me han hecho a dirigir un té de madres e hijas y, por este medio, quisiera expresar las razones por las que deseo de corazón aceptar esta misión. En primer lugar, porque percibo la invitación como venida de Dios – por medio de Miguel y tú – a quien estaré eternamente agradecida por haberme hecho descubrir en el momento propicio la belleza del plan de Dios para el amor humano, como nos lo transmitió san Juan Pablo II en su teología del cuerpo. Las palabras del Señor: “Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente” (Mateo 10, 8) son especialmente elocuentes para mí en este deseo de servirle…

Una segunda forma en la que puedo percibir la mano providente de Dios es en la conformación de mi propia familia. A unas cuantas semanas, quizá días, de conocer a mi cuarto hijo (y tercera mujer), doy gracias al Señor por haber puesto en mis manos el corazón de estas hijas suyas que, espero con su gracia, lleguen a ser mujeres de Dios. Desde que me convertí en madre por vez primera hace ocho años, comencé a experimentar en primera persona muchos aspectos en los que la maternidad, vivida con visión sobrenatural y desde la teología del cuerpo, iba abriendo a la redención nuevos aspectos de mi feminidad y sexualidad. Quisiera que muchas más madres e hijas tengan la oportunidad que he tenido yo de gozar la belleza de nuestra vocación de mujer.

La última razón que quisiera exponer aquí, aunque no por ello la menos importante, es el deseo ardiente de servir a la Iglesia Católica con los humildes talentos que Cristo, su esposo, ha puesto en mí para ofrecer. En el mundo secular y en también en la misma Iglesia he podido constatar de manera personal la enorme falta que hace conocer la verdad última sobre nuestra altísima dignidad como hombres y mujeres, a imagen y semejanza de Dios, tal y como Él quiso plasmarla en nuestra sexualidad. Los católicos somos afortunados – y tenemos una gran responsabilidad – por tener el tesoro invaluable de enseñanzas que se nos transmiten en el conjunto de toda la Revelación y en el magisterio de los últimos Papas y, especialmente, san Juan Pablo II. Quisiera humildemente servir a mi Madre, la Iglesia, compartiendo estas enseñanzas con sus otros hijos.

De nuevo, reitero mi agradecimiento por la invitación que he recibido y pongo en las manos de Dios y de su Madre, María Santísima, todos los frutos que surjan de este apostolado.

Tu hermana en Cristo,

Effy De Lille de Ramos.

2 comentarios en “Effy DeLille”

  1. Hola me intereza sobre el trabajo que hacen con las niñas me sería muy útil tu inf . De sentir feliz de ser mujer y de que entiendan que Dios las ama. Tengo preadolescentes y quisiera inf. Por favor

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